Eligiendo la fecha de la boda

Fecha de boda

 

Al elegir la fecha de vuestra boda, hay que tener varias cosas en cuenta, de modo que podáis tomar la decisión adecuada. Para empezar, no es recomendable que os cerréis a una fecha fija concreta, pues os limitará mucho la búsqueda de sitios para el banquete, ya que suele ocurrir que todo el mundo pide las mismas fechas y rápidamente se ocupan en los mejores sitios.

Hay quien cree que elegir como temporada del año, la época de verano o primavera, le asegura el buen tiempo. Nada más lejos de la realidad, puesto que la climatología acaba siendo cada vez más impredecible, y como consecuencia hay días fantásticos de otoño e invierno, y días malos de primavera-verano. En este sentido, lo realmente importante es que escojáis un emplazamiento que os dé la completa seguridad para cualquier tipo de climatología. Es decir, que disponga de suficientes espacios interiores y exteriores habilitados, y que os brinde flexibilidad para elegir dónde os apetece realizar el aperitivo o la comida/cena. Esto es lo que os permitirá de verdad dormir tranquilos y no tener que estar sufriendo por cuál será la climatología el día que os caséis.

También debéis pensar que cada día del fin de semana tiene sus ventajas e inconvenientes. Los viernes tienen la ventaja de que no se le parte el fin de semana a los invitados, y de que además así tendrán todo el fin de semana para descansar, tras una boda movidita. Los sábados tienen la ventaja de que los invitados gozan de más tiempo para organizarse para la boda, al no ser día laborable. Los domingos tienen la ventaja de que permite hacer bodas de día, cada vez más de moda, al permitir disfrutar en mayor medida del sol y del entorno natural que caracteriza a las Masías. En resumen, no hay que obsesionarse con un día concreto del fin de semana, pues todas las opciones tienen sus ventajas.

Como resumen, lo más importante es que escojáis el sitio que realmente os guste y os dé confianza. Esto es mucho más importante que el conseguir una fecha concreta, una temporada del año concreta, o incluso un día concreto del fin de semana. Porque si lo pensáis fríamente, tras vuestra boda nadie se va a acordar de la fecha, sino más bien de si el sitio era bonito, de si la comida estuvo bien, de si fue una boda divertida y agradable, y de ese tipo de cosas que al final son las que  quedan.